Solidaridad y coordinación

Nueva hoja de ruta de la Comisión Europea para levantar el confinamiento


El pasado 2 de abril de 2020, la Comisión Europea ha activado el denominado Instrumento de Ayuda de Emergencia de la Unión Europea para apoyar directamente a los sistemas de asistencia sanitaria de los Estados miembros en su lucha contra la pandemia de coronavirus. Desde entonces, la UE ha ido sumando nuevos recursos para afrontar la crisis sanitaria, tales como la reserva de emergencia de equipos médicos conocida como RescEU y dotada de 380 millones de euros; una mayor inversión en investigación, ayudas para trabajadores y pymes, así como flexibilidad en la contención del gasto de los países, algo que beneficia especialmente a España.

En pleno contexto de la pandemia, 2.783 españoles han sido repatriados con la ayuda de la UE y se prevé que muchos más podrán volver a sus hogares las semanas siguientes.


En este contexto actual de crisis generada por COVID-19 la Comisión Europea propone un plan para levantar las medidas que se basa en:

Una disminución de los contagios prolongada en el tiempo, recursos sanitarios suficientes, tanto de personal como de material, y capacidad de realizar pruebas de detección del virus a gran escala para aislar a las personas infectadas.


Por otro lado, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen y el presidente Consejo, Charles Michel, presentaron una hoja de ruta europea para levantar progresivamente las medidas de confinamiento adoptadas como consecuencia del brote de coronavirus.


El objetivo de Bruselas es invitar a los países europeos a que se coordinen a la hora de levantar el confinamiento. Una de las razones por las que esta coordinación resulta imprescindible, es evitar que los ciudadanos crucen las fronteras. Por ejemplo, un país abre sus comercios porque miles de ciudadanos de países limítrofes tengan la tentación de desplazarse para hacer sus compras. En cualquier caso, Bruselas advierte que estas medidas solo deben tomarse si se cumplen ciertos requisitos. Entre ellos destacan que el sistema sanitario esté preparado y la curva de contagios controlada.

¿Cómo conseguir esto cuando en España no están generalizados los test de detección de contagio?

En este sentido, la comisaria de Salud y Seguridad Alimentaria, Stella Kyriakides, afirma que: «El retorno a la normalidad tras el confinamiento por el coronavirus exigirá un enfoque cuidadosamente coordinado y europeo entre los Estados miembros, basado en la ciencia y en el espíritu de solidaridad. Es crucial que nuestros sistemas de asistencia sanitaria cuenten con capacidad suficiente para tratar el número creciente de casos nuevos, que podamos disponer de medicamentos y equipos esenciales y que implantemos una amplia capacidad para realizar pruebas y efectuar rastreos”.


Asimismo, han destacado la importancia que tiene un enfoque europeo que se base en la coordinación entre los estados miembros, teniendo como objetivo prioritario la salud pública. Las consecuencias de una falta de comunicación y coordinación de las actuaciones de los Estados al resto y a la propia Comisión Europea se entendería como una falta de solidaridad. Un tema esencial para superar la pandemia.


Por otro lado, se ha considerado que la reactivación de la actividad económica debe ser gradual, diferenciando, por ejemplo, empleos adecuados para el teletrabajo, según su importancia económica y trabajo por turnos de trabajadores, entre otros. En este punto ya han surgido voces en el sentido de que los gobiernos tendrán que contar con las aportaciones de los agentes sociales para que sea efectivo.


La hoja de ruta también se refiere a las concentraciones de personas y recomienda que se autoricen de forma progresiva, atendiendo a las distintas categorías de actividades, tales como:

  1. Escuelas y universidades,

  2. Actividad comercial (venta al por menor) de forma escalada,

  3. Medidas de regreso a la actividad social (restaurantes, lugares de ocio, cafeterías, etc.) de forma escalada,

  4. Concentraciones masivas (encuentros deportivos, culturales, sociales, etc.).


Hace bien la Comisión Europea en recordar que deben mantenerse los esfuerzos para prevenir la expansión del virus, con campañas de sensibilización para animar a la población a mantener las sanas prácticas de higiene y el distanciamiento social. Una relajación sería dar un paso atrás en todo lo conseguido. Y también señalan la necesidad de hacer un seguimiento continuo y estar preparados para el retorno a medidas de confinamiento más estrictas si fuese necesario.


En definitiva, unas recomendaciones a los Estados miembros para que el levantamiento de las restricciones se haga de manera coordinada y se permita a las autoridades sanitarias reaccionar si se disparan los contagios y que la recuperación económica no sea asimétrica entre unos países y otros.


El reto de la Unión Europea es diseñar un camino que permita la sostenibilidad a la vez que un desarrollo digital que ayude a la reactivación económica. Esta crisis marcará un antes y un después para los países que forman la UE porque superar esta crisis es el mayor reto al que nos enfrentamos y del éxito de las medidas dependerá el futuro de la alianza.


María José Nicolás, Profesora, investigadora y periodista, Universidad de Murcia

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