Prudencia, ciencia y hechos para combatir la desinformación sobre virus COVID-19

Actualizado: abr 16

The Conversation España, plataforma de noticias y análisis escritos por la comunidad académica e investigadora y dirigidos a la sociedad, ha publicado el artículo titulado Las tres armas para combatir la desinformación sobre el virus: prudencia, ciencia y hechos.

La información ha tenido, a lo largo de la historia, un papel muy relevante para la sociedad. Sin embargo, en momentos de crisis como la del COVID-19, un mal uso puede convertirse en un problema de gran impacto.

En este contexto es donde la desinformación encuentra un espacio perfecto para su transmisión. No es la falta de ética la que lleva a inventar historias, tampoco el desconocimiento del daño que estas puedan causar, sino la sofisticación que se esconde cuando estos bulos, bien armados y mejor dirigidos, hacen que confundamos la verdad con la mentira.


Hay que pararse a reflexionar


La verificación que se hace de la información que recibimos, por lo general, es reducida. No hacemos fack checking si lo hemos recibido de un familiar o un amigo, si lo hemos visto en la televisión o lo hemos escuchado en la radio. Al no cuestionarnos la información y no detenernos a reflexionar, no solo hacemos eco, sino que nos la creemos y reforzamos convirtiéndonos en un agente más de la desinformación.


Cómo contrarrestar el fenómeno


La educación, la alfabetización mediática, el compromiso de los gigantes tecnológicos y las redes de fact checkers son el mejor antídoto contra la desinformación en línea.


En España, el Observatorio Europeo de análisis y prevención de la Desinformación en colaboración con la Representación de la Comisión Europea en España y la Dirección de la Oficina de Información del Parlamento Europeo actúan como catalizadores activos para analizar, desde diferentes áreas, el impacto de la desinformación en la actividad pública, mediática, social y política. De ahí la necesidad de investigar el fenómeno y hallar maneras de contrarrestarlo para mejorar nuestra calidad democrática.


La mejor manera de luchar contra la desinformación es, precisamente, la educación, el pensamiento crítico, la formación y la investigación. La búsqueda de la verdad, así como el cuestionar afirmaciones, ver más allá de las imágenes, reflexionar sobre los motivos o analizar el impacto son ejercicios que toda persona debería realizar.


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