Los jóvenes y adolescentes ante la desinformación tras la pandemia

Se ha escrito y debatido mucho acerca de los orígenes y los motivos que promueven la desinformación. Se habla de “ejércitos de trolls (o troles)” al servicio de la desinformación cuyos “activistas” se mueven por intereses turbios de carácter económico, ideológico y geopolítico, principalmente. Esas fábricas de fake news están localizadas, en especial, en lugares tan distintos y tan distantes como son Rusia, China y EE UU.


Estamos atravesando la frontera que separan el estado de alarma, cuya duración ha sido de tres meses, de la llamada nueva normalidad. Ahora toca recomponer la situación, adaptarla a la nueva realidad y reflexionar. Reflexionar acerca de lo que ha supuesto la incidencia de las RR SS durante el confinamiento de cientos de millones de ciudadanos.

La pandemia ocasionada por el COVID-19 ha generado tal cúmulo de bulos, perjudiciales incluso para la salud, que el Secretario General de la OMS, Adhanon Ghebeyesus, habló de INFODEMIA.


La colaboración de los ciudadanos en la propagación de mensajes malintencionados

Significa esto que muchos ciudadanos, bien por falta de criterio (pensamiento crítico), bien por ingenuidad, han colaborado en la propagación de mensajes malintencionados que no tenían otra razón de ser que no fuera el odio, la insolidaridad, la confusión y el miedo.


En este sentido, se han lanzado noticias falsas que señalaban a los inmigrantes como los portadores del virus. Se han utilizado argumentos políticos, ideados en Rusia, para desprestigiar la gestión que ha realizado la UE frente al coronavirus. Hay quienes han optado por disparatadas teorías conspiratorias dirigidas a poderosos que pretendían dominar el mundo. Y se han difundido infinidad de bulos que podrían haber puesto en riesgo la salud de miles de personas. Veamos algunos:

  • El cloruro de sodio cura el coranovirus.

  • Las mascarillas incuban el cáncer.

  • Bill Gates ha elaborado un proyecto para vacunas que introducen un chip con el que controlar la voluntad de las personas.

  • La tecnología 5G es la causante de la pandemia.

  • Los secadores de mano matan el virus.

  • Comer ajo protege frente al virus. (Yo: seguro que a quien no protege es a quien se encuentre a su lado)


Factorías de la verdad

Si estos son los productos fabricados en las factorías de los bulos, cabe preguntarse:

¿existen las fábricas de la verdad?

Si es así, ¿dónde están? La respuesta es contundente: sí, existen y están, principalmente, en ti mismo que no has de creer en cualquier noticia por mucha influencia que ejerza sobre ti la persona que la emite o simplemente la difunde. Están también en las en las instituciones públicas, en la sociedad civil y en el esfuerzo individual.

  • Las instituciones públicas promueven la lucha contra la desinformación aprobando normas, elaborando códigos de buenas prácticas aplicados a las plataformas digitales, incentivando la creación de grandes redes de verificadores de hechos (Fact-Checkers). aunque, eso sí, partiendo del inamovible principio de la libertad de expresión.

  • La sociedad civil representa la acción colectiva. Vuelca su actividad en el compromiso que los medios “tradicionales” (escritos, radiados y televisados) han de mantener frente a los bulos que, por su naturaleza, pueden desestabilizar sistemas democráticos, la convivencia entre la sociedad y efectos nocivos para la salud económica de cualquier país. También, el Fact-Checking desempeña, como hemos dicho, un papel determinante para desenmascarar a los autores de las noticias falsas.

El Observatorio Europeo para el Análisis y Prevención de la Desinformación (ObEDeS) tiene como misión la de investigar y publicar los resultados sobre las causas y los efectos que produce la desinformación. También es cometido de este organismo informar y, a partir de ahí, formar el pensamiento crítico capaz de rechazar las falsas noticias. La labor en la Escuela y en la Universidad es de extraordinaria relevancia para la consecución de los objetivos propuestos.

  • El esfuerzo individual ha de estar sustentado sobre una formación capaz de estimular el pensamiento crítico para, desde él, discernir lo que es verdadero y lo que es falso.

Jóvenes, desinformación y redes sociales

Sobre este último aspecto, cabe destacar la labor que ejerce el mundo de la docencia, no sólo en los niveles superiores, sino también en los centros cuya educación va destinada a los más jóvenes. Son estos los que, entre los 16 y 24 años, tienen mayor riesgo de caer en la adicción a las RR SS por tres motivos: su tendencia a la impulsividad, la necesidad de tener una influencia social amplia y expansiva y, finalmente, la necesidad de reafirmar la identidad de grupo.


Alfabetización mediática

¿Qué es?

A. Tradicionalmente, la alfabetización consistía en el dominio de la lectura y la escritura. Pero la aparición de internet conlleva, a su vez, la aparición de nuevos códigos, nuevas herramientas y maneras nuevas de comunicarnos. Se establecía, así, un vínculo entre la Información y la Educación que aconsejaría el desarrollo del pensamiento y la conciencia crítica del ciudadano de la nueva sociedad, es decir, de la sociedad digital.


B. Así, evolucionamos hacia la alfabetización mediática, que consiste en la capacidad de acceder, evaluar y crear a partir de las imágenes, los sonidos y los mensajes con los que convivimos diariamente. La alfabetización mediática concierne a todos los medios: televisión, radio, cine, música o prensa en línea.


¿Cuál es su objetivo?

El objetivo es incrementar el nivel de conciencia hacia las diversas formas que adquieren las noticias transmitidas por los medios de comunicación. Debe proporcionarle a los ciudadanos la capacidad de análisis crítico y las capacidades creativas para resolver problemas. Esto es, han de ser consumidores atentos y también productores.


¿En qué contexto ha de darse la alfabetización mediática?

A. Sistema educativo. La educación obligatoria, como el lugar adecuado para la introducción curricular de la alfabetización mediática. Para su correcto desarrollo se precisa la presencia en el currículo, la formación en el profesorado, la realización de actividades en Educación en medios y recursos.


B. La industria de los medios de comunicación. Deben comprometerse con la labor de educación mediática, elaborando y emitiendo contenidos que favorezcan la adquisición de nuevas habilidades y asumiendo un código ético acorde con los valores democráticos.


C. Las Administraciones. Deben asumir la protección del consumidor, la promoción de la AM, el control de los mensajes y formación del profesorado, entre otras responsabilidades.


D. Familia. Es el ámbito en el que tiene lugar la primeras estrategias de AM, siendo su influencia decisiva a largo plazo.


E. Contexto personal. Aquí se forman las preferencias, los gustos, las motivaciones y se desarrollan conocimientos y habilidades de un modo personal y autónomo.


Ramón Luis Valcárcel Siso, Ex Vicepresidente del Parlamento Europeo y Presidente del Comité de Expertos de ObEDes. Intervención realizada en el Webinar sobre La alfabetización digital de jóvenes y adolescentes para hacer frente a la Desinformación tras el COVID-19 en Escuela Europea de Alicante.

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