Desde Rusia sin amor

La desinformación obedece a intereses que se mueven en ámbitos tan diversos como: los económicos y comerciales, los de carácter ideológico, la estrategia geopolítica y las teorías de la conspiración.

“Ucrania quiere privar a los habitantes de Crimea de los pasaportes biométricos ucranianos”…

“Ucrania planea ataques militares y terroristas contra Crimea”…

“Delegaciones oficiales de los Estados miembros de la Unión visitan Crimea tras el reconocimiento por parte de la Unión Europea de la reunificación de Crimea”…


Estos son claros ejemplos de desinformación rusa denunciados por un grupo de periodistas ucranianos. Son infinidad de bulos con los que, desde la invasión rusa (y consiguiente anexión de Crimea, en 2014) los medios afines a la Administración Putin intentan manipular a la opinión pública, tanto de Rusia como de la región ucraniana de Crimea.


El objetivo es doble: legalizar la anexión de Crimea, y crear en los rusos un sentimiento nacionalista y antieuropeo por las sanciones que la Unión Europea aplicó a Rusia por la referida anexión.

Es el comienzo de todo. Ahí se inició lo que se ha dado en llamar “nuevo tipo de guerra” o “guerra híbrida”.

La información distorsionada y las noticias falsas con fines propagandísticos acompañados de una potente carga emocional, constituyen armas tan perversas como eficaces.

La UE tuvo que reaccionar contra la desinformación que Rusia difundía valiéndose, especialmente, de RT y de Sputnik -medios rusos financiados al cien por cien por el Kremlin-. Así, al abrigo del Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE), se creó el Equipo de Estrategia de Comunicación para el Este (East Stratcom Task Force). Se trata de un grupo de trabajo cuya misión es la de desactivar las campañas de desinformación lanzadas por Rusia contra la UE, con el fin de desestabilizar la democracia europea y menoscabar los valores que la definen.

En estas últimas semanas, con motivo del COVID-19, la Administración rusa ha intensificado la difusión de bulos a través de auténticos ejércitos digitales de trolls y de bots con los que desacreditar la gestión que la UE está llevando a cabo para controlar y frenar la pandemia. Esta oportunista campaña de desinformación pretende cuestionar, por un lado, la ineficacia de la UE que, en su “irremediable declive” no es capaz de contener el virus y sus consecuencias; por otro lado, se trata de cuestionar la legitimidad de la democracia y de las instituciones occidentales, a la vez que desde las factorías de Fake News rusas se lanzan narrativas tan disparatadas como que las vacunas contra el coronavirus llevarán a un dominio total estatal porque, según el noticiero pro-Kremlin, News-Front, el COVID-19 está producido por un gobierno en la sombra formado por “grupos todopoderosos que gobiernan el mundo”. Son las teorías de la conspiración que tanto excitan a Putin.

Ni que decir tiene, que, frente a la “descomposición del mundo occidental, carente de valores”, se contrapone la fortaleza de una “Rusia al alza” (aunque sería más adecuado decir de un “Putin al alza”, pues esa es su pretensión).

La estrategia de propaganda rusa consiste en alardear del envío de material sanitario a Italia y a EE UU, mientras que la UE ha sido incapaz de atender y proteger, tan siquiera a sus Estados miembros.

A continuación, veamos algunos ejemplos de desinformación rusa detectados en estos tiempos de pandemia:

“Bruselas no hace nada. La UE es una utopía que podría ser destruida por el coronavirus” (RT)

“Combatir el coronavirus no es una prioridad de una Europa enferma” (Sputnik Mundo)

“Lavarse las manos no ayuda a evitar el contagio” (Sputnik Deutschland)

“Ucrania está a punto de colapsar por la pandemia, dado que sus amigos europeos se han olvidado de ella” (Dialog.UA)

“El COVID-19 es un invento (occidental) dirigido a destruir las pequeñas y medianas empresas para instalar la oscura hegemonía del Estado” (NewsFront)

“El coronavirus fue creado en Estados Unidos, en el Fort Detrick (Tsargrad)

“Se avecina una campaña de vacunación forzosa que servirá para implantar nanochips en secreto a la población” (NewsFront)

“¿Y si el coronavirus en realidad emergió de un consulado estadounidense en la ciudad china de Wuhan, dentro de la cual hay un laboratorio ilegal para hacer pruebas con armas biológicas?”

Como se ve, los medios que propagan esta falsas noticias son plataformas vinculadas estrechamente al Kremlin. Hemos escogido algunas fake -cuya naturaleza es diversa, si bien el tema que los origina es el mismo- para distinguir las distintas razones que se esconden detrás de los bulos en torno al COVID-19. Una vez más, constatamos que la desinformación obedece a intereses que se mueven en ámbitos tan diversos como los económicos y comerciales (venta de falsos remedios contra el virus); los de carácter ideológico (la Rusia autocrática de Putin frente a la Europa democrática); los de estrategia geopolítica (el eterno pulso Moscú-Kiev); o los relativos a teorías de la conspiración, en donde EE.UU. ha creado el virus para ser utilizado como arma biológica con la que controlar varias regiones del mundo, cuando no el mundo en su totalidad. Un intento de Rusia de sembrar la discordia y erosionar las instituciones estadounidenses.

Lo cierto es que si hay algo capaz de propagarse tan rápido como un virus, es la mentira.

Autor: Ramón Luis Valcárcel Siso, Ex vicepresidente del Parlamento Europeo y Presidente del Comité de Expertos del Observatorio Europeo de análisis y prevención de la desinformación.

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