Claves para luchar contra los bulos de salud

Con la pandemia la demanda de información de salud por parte de los ciudadanos se ha multiplicado. Según un estudio reciente realizado por investigadores de la Universidad de Navarra esta necesidad de recibir noticias sobre el COVID19 por parte de los ciudadanos ha derivado en que la mayor parte de la información científica se ha publicado sin las revisiones requeridas. Y entre el maremágnum de noticias de salud que llevan circulando en los últimos meses por redes sociales y medios de comunicación han emergido con fuerza bulos de salud, fake news que, según concluye el estudio citado, se han convertido “en un problema sanitario”.


Los bulos de salud tienen consecuencias y éstas pueden ser muy graves.

Las noticias falsas que nos llegan de forma continua por redes sociales suscitan miedo entre la población, suponen un riesgo para la salud y constituyen un impedimento para que nuestra sociedad se centre en superar los efectos de la pandemia.


Las noticias falsas viralizan y en ello colaboran sujetos anónimos que las difunden sin mala intención.

Hay bulos que promueven “tratamientos milagro” contra el coronavirus, alertas falsas para perjudicar a terceros y alarmar a los ciudadanos, conspiraciones alucinadas que niegan la situación que estamos viviendo… todos estos bulos de salud los combatimos cada día desde la iniciativa SaludsinBulos. Desafortunadamente, las noticias falsas viralizan y en ello colaboran sujetos anónimos que las difunden sin mala intención. Por ello, es fundamental que divulgadores de salud e instituciones transmitan a la población unos sencillos consejos generales para ayudar a combatir las fake news:


· No reenvíes. Muchas informaciones que llegan por redes sociales sobre el COVID-19 (y en particular más por Whats App) son bulos. Hay que desconfiar y no compartir de forma automática.


· Hay que contrastar. Una clave para descifrar si la información que nos ha llegado es un bulo es contrastarla, buscando si ha sido publicada por webs fiables y portales de información de prestigio. Informaciones que no proceden de fuentes oficiales o institucionales y que no cuentan con la colaboración de profesionales sanitarios identificables y con experiencia son probablemente noticias falsas. También hay que comprobar si los estudios científicos o profesionales que se referencian existen realmente.


· Tenemos que ser críticos. El ciudadano debe tener un espíritu crítico con todo lo que le llegue relacionado con el coronavirus. Esta actitud es muy importante para no convertirse en colaborador inintencionado de los propagadores de bulos.


· Las fotos y vídeos se emplean como reclamo. Los propagadores de bulos sobre el coronavirus usan a menudo como gancho imágenes de presuntos escenarios de la epidemia o de personas afectadas. En realidad, son imágenes y vídeos que corresponden a otras fechas y lugares.


· Comprueba los errores sintácticos. Otra constante en muchos bulos sobre el coronavirus por redes sociales es que contienen errores sintácticos y de redacción. Esto se debe a que son “bulos internacionales”, traducidos de forma automática al español con Google Translate.

Los profesionales de la salud, comunicadores e instituciones como el Observatorio Europeo de Análisis y Prevención de la Desinformación desempeñan un rol fundamental para concienciar a la población sobre la importancia de combatir los bulos y no contribuir a propagarlos.


Hay que formar a los ciudadanos para que aprendan a identificar las noticias falsas. Es muy comprensible la necesidad de información de los ciudadanos en la situación tan excepcional que vivimos, pero hay que hacer todo lo que esté en nuestra mano para emitir información veraz y rigurosa en salud. La información veraz es también una poderosa herramienta para contener el avance del coronavirus.


Autor: Ricardo Mariscal, Responsable de Relaciones Institucionales #SaludsinBulos

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